Essena O’Neill, la instagramer que lo mandó todo a la mierda

Essena O’Neill, la instagramer que lo mandó todo a la mierda

Essena O’Neill lo tenía todo. Un contrato como modelo con marcas de lujo, una belleza acorde al canon estético actual, un armario del tamaño de tu apartamento y más de 700.000 seguidores en Instagram que la adoraban y la tomaban con role model, como dicen los ingleses. Todo esto a la tierna edad de 18 años.

Pero no es oro todo lo que reluce y parece que Essena se ha dado cuenta a tiempo. Esta semana ha sorprendido al mundo eliminado su cuenta de Instagram, tras borrar más de 2.000 fotos “que sólo servían para la autopromoción” y editar otras tantas explicando lo que ocurría realmente tras el objetivo.

Algunos de los pies que acompañaban a estas fotografías, para que os hagáis una idea, eran los siguientes:

“Tenía mucho acné, hay mucho maquillaje en esta fotografía. Estaba sonriendo porque creía que así se me vería bien. La felicidad basada en la estética puede sofocar tu potencial en la Tierra”.  

“Por favor, dadle a like en esta fotografía, me he maquillado, rizado mi pelo, me he puesto un vestido ajustado, una gran e incómoda joya… Me he hecho más de 50 fotografías hasta que he conseguido una que quizá os guste, después he tardado años en editar este selfie con un montón de apps solo para sentirme socialmente aceptada por ti”. 

“No hay nada zen en tratar de parecer zen, tomar una foto de ti misma tratando de ser zen y probando tu zen en Instagram”. 

“Me hubiera gustado comer bien ese día. Probablemente le grité a mi hermana pequeña hasta que consiguiera una foto que me gustara”

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También ha pedido perdón por engañar, pero, dice, “no lo hacía conscientemente, estaba obsesionada con gustar a los demás”. En un vídeo de casi 20 minutos en el que acaba llorando de emoción, esta joven australiana reconoce que “para ser realistas, he pasado la mayor parte de mi vida siendo adicta a las redes sociales, la aprobación social, el estatus social y mi apariencia física. Estaba consumida por ello (…) He decidido dejarlo y quiero empezar algo importante”.

Con esta idea en mente, Essena ha lanzado su página web, Let’s be game changers, en la que pretende “investigar más sobre lo que importa de verdad”. “Quiero que esta plataforma sirva para difundir mensajes sobre la vida consciente, la adicción a la tecnología, reducir al mínimo la cultura de las celebrities o promover el veganismo”, ha explicado. En otro vídeo de su página titulado Let’s talk about something more important than me, please?  (¿Hablamos de algo más importante que de mí, por favor?) O’Neill muestra su descontento con el enfoque que los medios de comunicación han dado de su confesión. Asegura que la historia que se ha difundido ha sido la de que “una adolescente culpa a las redes sociales de sus problemas” en lugar de centrarse en que alguien está hablando sobre la realidad detrás de una vida constantemente editada y planteando preguntas sobre la transparencia online.

El fenómeno de Essena O’Neill ha terminado de estallar esta semana en Internet; en los últimos días, medios de comunicación de todo el mundo se han hecho eco de su historia, generando opiniones de todo tipo alrededor de la joven. Para muchos, la confesión de O’Neill sólo es una parte más del teatro de la farándula y de la moda, y su único objetivo es hacerse más famosa. Pero, llamadme optimista, quiero ver esta confesión como un indicativo de que los tiempos están cambiando.

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Lo que está claro es que las redes sociales no son el demonio, como ella parece defender, sino que bien usadas tienen un potencial ilimitado. El entorno social media nos permite conectar con gente con la que antes no podríamos conectar ni por asomo. Podemos hablar con personas de la otra parte del mundo con solo disponer de una conexión WIFI, y eso es maravilloso. Pero no tenemos que volvernos locos: usar las redes sociales de forma constructiva exige una reflexión previa. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, como dicen en Spiderman.

¿Cómo usar las redes sociales para sacarles todo lo positivo y minimizar sus aspectos negativos? Creo que deberíamos empezar tratándolas como lo que son: una herramienta para difundir mensajes y conectar con otros seres humanos, y no un fin en sí mismas. De hecho, una plataforma online no tiene la culpa de que nos creemos falsas expectativas respecto a nuestras imperfectas vidas: las redes sociales no son más que un canal, el modo en que lo usemos ya depende de nosotros, que al fin y al cabo somos las cabezas pensantes, ¿no? Parece obvio decirlo, pero es como si culpamos a un cuchillo de que se ha cometido un asesinato.

En segundo lugar, hay que tener un poco de cabeza y no creernos absolutamente todo lo que vemos online. Como comenté hace ya tiempo en otro artículo, los seres humanos tendemos a mostrar públicamente solo el lado bonito de nuestras vidas, cuando es extremadamente sencillo ponerle un filtro rosa a la cámara y engañar a todo el mundo. Zilla van den Born lo demostró hace tiempo engañando a todos sus seguidores con unas vacaciones ficticias que en realidad resultaron ser una ingeniosa combinación de Photoshop con un buen atrezzo.  Pero, ¿y si empezáramos a mostrarnos como seres humanos reales, con nuestras luces y nuestras sombras?

En ese sentido, me parece muy ilustrativa la TED Talk que ha dado recientemente Yoga Girl, una profesora de yoga internacional conocida por liderar la cuenta de yoga con más seguidores del mundo en Instagram. Nada más y nada menos que 1.7 millones de seguidores siguen su vida, sus andanzas y sus reflexiones cada día. En su charla TED “Lessons I learned through social media” (Lecciones que he aprendido a través de las redes sociales) habla de la importancia de sincerarse en redes sociales, de cómo Instagram le ayudó a superar una pérdida muy dura y del poder de las comunidades online, entre otras cosas. Me gusta porque demuestra que las redes sociales tienen muchas ventajas si se usan de forma sincera, y que de hecho pueden llegar a tener un efecto terapéutico para personas que están pasando por momentos de duelo. Podéis ver la conferencia en inglés aquí (creo que aún no la han subtitulado en castellano).

No se cómo acabará esta historia de Essena O’Neill, y quizá el tiempo me demuestre que soy una ingenua feliz, pero yo me quedo con estas declaraciones  suyas:

No dejes que unos números te definan. No dejes que nadie te diga que no eres suficiente sin un montón de maquillaje, sin seguir las últimas modas, sin más de 100 Likes en una foto, sin un cuerpo de bikini, sin una melena rubia y larga. Yo nací en el cuerpo que tengo, no hay nada inspirador en ello. Me siento muy agradecida al pensar en los chicos y chicas que podrán ver este movimiento y dejar de autolimitarse con ideas artificiales sobre la felicidad online. Cuando dejas de compararte con los demás, empiezas a apreciar tu propio brillo y tu propia individualidad. Todo el mundo tiene amor, amabilidad, creatividad, pasión y un propósito. No permitas que nadie te venda algo diferente”

 

 

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